lunes, 16 de febrero de 2026

La Verdad detrás del Masaje: ¿Magia o Fisiología?

 

El mito del "milagro" instantáneo

​Cuando hablamos de masaje, la mayoría piensa en un placer momentáneo para aliviar el estrés diario. Pero, seamos honestos: ¿qué expectativas tenemos al acostarnos en la camilla? Muchos pretenden una "magia" que les arranque contracturas que vienen acumulando desde el día que salieron del canal de parto. ¡Es imposible! Acumulamos años de tensiones sin darnos cuenta y pretendemos que desaparezcan en 50 minutos.

​El "Infarto" Muscular: Plástico derretido en tus fibras

​Para entender la gravedad de una contractura, hay que hablar con la verdad: un músculo contracturado es similar a un músculo infartado. En el corazón (músculo estriado cardíaco), el infarto deja sectores sin funcionar debido a las toxinas y la falta de riego.

​En el músculo esquelético sucede algo idéntico: pequeños grupos de fibras se "pegotean" como plástico derretido. Pierden su estructura original, mueren y dejan de permitir que la sangre circule libremente entre ellas. Ese nudo que sentís no es solo tensión; es tejido que está perdiendo su vida.

​Sangre tóxica: El combustible del dolor

​La gravedad de ese "pegoteo" depende directamente de qué tan limpia esté tu sangre. A mayor cantidad de desechos tóxicos, mayor cantidad de contracturas. El tabaquismo, el alcohol, el exceso de medicación y los químicos de los alimentos procesados saturan el torrente sanguíneo. Una pastilla no va a disolver ese pegoteo químico y físico.

​La verdadera función del Masoterapeuta

​La única forma de revertir este proceso es mecánica y natural: el masaje. Al activar la circulación de forma profunda, logramos:

​Barrer las toxinas acumuladas.

​Aportar glucosa (la energía vital para la contracción y relajación).

​Oxigenar el tejido para que recupere su elasticidad.

​El masaje no es un lujo; es la herramienta más efectiva para recuperar el equilibrio biológico que nos es propio.

Conclusión: El Retorno al Equilibrio

​Entender el masaje desde esta profundidad nos devuelve la responsabilidad sobre nuestro propio cuerpo. No se trata simplemente de "amasar" piel; se trata de intervenir en una red compleja de nutrición y limpieza celular.

​Recuperar el bienestar no es un evento fortuito ni una solución de farmacia; es un proceso de reeducación del tejido. Cuando elegimos el camino del masaje consciente, estamos eligiendo devolverle al músculo su capacidad de respirar, de alimentarse y de liberarse de sus propias prisiones químicas. En definitiva, es el acto más noble de respeto hacia nuestra propia biología: el retorno al equilibrio natural que nunca debimos perder.

El saber no se hereda: Se conquista

​Hace un tiempo, una alumna se me acercó con una pregunta que me dejó pensando. Me miró y me dijo: “Ángela, ¿vos tenés marido o novio que sea Médico o Kinesiólogo? ¿De dónde sacaste todo ese conocimiento?”.

​Me causó gracia, pero también me dio la pauta de cuánto se subestima a veces nuestra profesión. Mi respuesta fue clara y es la que hoy comparto con ustedes:

​No necesito que nadie me preste el título ni el conocimiento. Todo lo que sé, lo estudié y lo pagué yo. Mi cerebro es mi biblioteca. Cada vez que pongo mis manos sobre una contractura, no solo estoy aplicando fuerza; estoy aplicando años de estudio en Osteopatía Superior y anatomía profunda. El saber no viene de "estar al lado de alguien", viene de quemarse las pestañas estudiando la diferencia entre un tejido sano y uno colapsado.

​Cuando venís a mi gabinete, no venís a que alguien te "toque": venís a que una profesional use su artillería pesada para devolverte el bienestar.

Asesoramiento Brindado por Profesional Angela Gabriele

Dermatocosmiatra y Auxiliar en Cirugia Plástica UBA/Osteópata





domingo, 15 de febrero de 2026

"Más que una mancha; lo que la Piel nos quiere decir sobre el sol."

 

Acompaño esta nota con la imagen de mi madre, porque en su piel, como en la de tantos adultos mayores, se lee la historia de una época donde el sol se tomaba sin conciencia y el protector solar no era parte de nuestra rutina diaria. Hoy, desde mi gabinete, mi misión es ayudar a que las nuevas generaciones escriban una historia diferente.

​El cáncer de piel es una realidad silenciosa, pero nuestra piel siempre nos da señales. Como profesionales de la estética, muchas veces somos nosotros los primeros en detectar un "intruso" antes de que el dermatólogo lo evalúe. No es para tener miedo, sino para tener respeto y observación.

​La regla de oro: El ABCDE de las manchas

​Para cuidar nuestro envoltorio, debemos aprender a mirar. Si notás un lunar o mancha nueva, prestá atención a estos cinco puntos:

​A- de Asimetría: Si la mitad del lunar no es igual a la otra.

​B- de Bordes: Si son irregulares, borrosos o con picos.

​C- de Color: Si presenta varios colores (marrón claro, oscuro, negro o incluso rojizo).

​D- de Diámetro: Si mide más de 6 milímetros (como la goma de borrar de un lápiz).

​E-de Evolución: Este es el más importante. Si cambia, pica, sangra o crece, hay que consultar de inmediato.

​Mi consejo de gabinete

​El mejor tratamiento antiedad y la mejor herramienta de salud es, y será siempre, el protector solar. No es solo para la playa; es para los 365 días del año, incluso los días nublados y mientras estamos frente a las pantallas.

​Cuidar la piel de los efectos del sol es un acto de amor propio. Es proteger nuestra frontera con el mundo y honrar el cuerpo que nos sostiene. Aprendamos del pasado para cuidar nuestro presente.

Asesoramiento Brindado por Profesional Angela Gabriele

Dermatocosmiatra/Auxiliar en Cirugía PlásticaUBA/Osteópata

"La Piel no flota: El secreto detrás de los Tratamientos que no funcionan."

 Muchas veces recibo en mi gabinete consultas por flacidez persistente en el rostro y el cuello. La pregunta siempre es la misma: “Ángela, ¿qué equipo o qué crema me puede sacar esto?”.

​Hoy quiero ser muy clara y profesional con ustedes: la tecnología actual en aparatología y los desarrollos de los laboratorios son maravillosos, pero tienen un límite físico. La piel no es un elemento aislado; es el último eslabón de una cadena estructural.

​El soporte invisible

​A menudo, cuando un tratamiento de última generación no logra los resultados esperados, no es por falla del equipo o del producto. El problema suele estar en lo que no vemos a simple vista: el desgaste estructural.

​Desde mi mirada clínica en el gabinete, he observado que la lozanía del cuello y el óvalo facial dependen de tres pilares que exceden a la dermatología:

​La estructura ósea: La pérdida de masa ósea (natural con los años) hace que los puntos de anclaje de la piel desaparezcan.

​La salud dental: La falta de piezas dentales o el desgaste de la mordida retraen el soporte del tercio inferior del rostro.

​La columna cervical: El desgaste de los discos intervertebrales y la pérdida de altura en las vértebras "acortan" el cuello, provocando que la piel se pliegue por una cuestión de espacio, no de falta de colágeno.

​Una invitación a la honestidad clínica

​Es como intentar pintar una pared que tiene problemas de humedad estructural o cimientos cedidos: por más que usemos la mejor pintura del mundo, el resultado no será óptimo si no reparamos la base.

​Mi compromiso como profesional es la honestidad. Antes de invertir en tecnología, debemos entender que nuestro cuerpo es una unidad. Un cuello joven empieza en una columna sana y una boca cuidada. La aparatología viene a potenciar una base, no a hacer milagros sobre una estructura que ha perdido su eje.

​"Porque cuidar el envoltorio es honrar nuestra historia, pero entender su lenguaje es sanar el origen: la piel, al final del día, no es más que el reflejo del alma."


Asesoramiento Brindado por Profesional Angela Gabriele

Dermatocosmiatra/Auxiliar de Cirugia Plástica UBA/Osteópata




La Verdad detrás del Masaje: ¿Magia o Fisiología?

  ​ El mito del "milagro" instantáneo ​Cuando hablamos de masaje, la mayoría piensa en un placer momentáneo para aliviar el estrés...