Acompaño esta nota con la imagen de mi madre, porque en su piel, como en la de tantos adultos mayores, se lee la historia de una época donde el sol se tomaba sin conciencia y el protector solar no era parte de nuestra rutina diaria. Hoy, desde mi gabinete, mi misión es ayudar a que las nuevas generaciones escriban una historia diferente.
El cáncer de piel es una realidad silenciosa, pero nuestra piel siempre nos da señales. Como profesionales de la estética, muchas veces somos nosotros los primeros en detectar un "intruso" antes de que el dermatólogo lo evalúe. No es para tener miedo, sino para tener respeto y observación.
La regla de oro: El ABCDE de las manchas
Para cuidar nuestro envoltorio, debemos aprender a mirar. Si notás un lunar o mancha nueva, prestá atención a estos cinco puntos:
A- de Asimetría: Si la mitad del lunar no es igual a la otra.
B- de Bordes: Si son irregulares, borrosos o con picos.
C- de Color: Si presenta varios colores (marrón claro, oscuro, negro o incluso rojizo).
D- de Diámetro: Si mide más de 6 milímetros (como la goma de borrar de un lápiz).
E-de Evolución: Este es el más importante. Si cambia, pica, sangra o crece, hay que consultar de inmediato.
Mi consejo de gabinete
El mejor tratamiento antiedad y la mejor herramienta de salud es, y será siempre, el protector solar. No es solo para la playa; es para los 365 días del año, incluso los días nublados y mientras estamos frente a las pantallas.
Cuidar la piel de los efectos del sol es un acto de amor propio. Es proteger nuestra frontera con el mundo y honrar el cuerpo que nos sostiene. Aprendamos del pasado para cuidar nuestro presente.
Asesoramiento Brindado por Profesional Angela Gabriele
Dermatocosmiatra/Auxiliar en Cirugía PlásticaUBA/Osteópata
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